Asador La Fragua (Alarcón, Cuenca)

 

Ciudad: Alarcón Comensales: 6 adultos y 6 niños
Restaurante: Asador La Fragua Menú: A la carta
Chef: desconocido Bebida: 2 coca-colas, 3 tercios, 1 botella de agua y 1 copa de vino
Web: http://restaurantelafragua.es/ Precio con IVA: 174,28€

 

Entrar en un restaurante y que la camarera se desviva por atenderte es la mejor carta de presentación de cualquier negocio. Si además es capaz de venderte los platos con entusiasmo, entonces la predisposición a disfrutar de la comida se instala en lo más profundo de tu cerebro y los fallos, por garrafales que sean, tiendes a minimizarlos.

Llegamos al Asador de La Fragua casi a las tres de la tarde, hambrientos y con una retahíla de niños que haría palidecer al posadero más entregado y excitarse al cura más depravado. Pero la camarera nos recibió con una sincera sonrisa y una disposición inmediata para organizar tan imprevista comida.

 

En la terraza con vistas a la iglesia de Santo Domingo de Silos calentaba un agradable sol de invierno que nos hizo desprendernos de un plumazo de las consiguientes chaquetas. En el salón del restaurante una enorme reproducción de La Fragua de Vulcano de Velázquez dominaba el comedor, dándole nombre al asador. Desde luego que la decoración no es el motivo para decidir pararse a comer en tan curioso lugar. Optamos por la terraza.

 

Alarcón, esa ciudad medieval estrangulada por el río Júcar, no es precisamente un lugar de destino para los comensales glotones, pero el azar nos hizo caer en un sitio que realmente merecía la pena.

 

El cocinero accedió a elaborar un menú fuera de carta para los niños, aunque las pechugas empanadas nos las sirvieron tan crudas como rápidas cayeron en la mesa. Un cocinero normalito no puede dejar crudas unas pechugas o frías unas croquetas. Es de primero de fogones.

 

El menú de los adultos, seleccionado de la carta, fue mucho más interesante. Yo rápidamente lo vi claro. Los judiones con codorniz me llamaron casi antes de sentarme a la mesa. Y es que a un servidor le gusta más una cuchara que a un tonto un lápiz. De entrantes compartimos unas buenas migas del pastor con uvas y huevos fritos y un ajo mortero con bacalao y huevo duro. El ajo mortero, o atascaburras, es un típico plato pastoril de la sierra de Cuenca que se cocina con patata, aceite de oliva y bacalao.

 

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Foto: Migas del pastor con uvas y pimientos.

 

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Foto: Ajo mortero con bacalao y huevo cocido.

 

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Foto: Judiones guisados con codorniz.

 

Yo no quería postre, pero de nuevo las artes comerciales de la camarera consiguieron que pidiera unos bombones de higo (ojo, bomba atómica), que, desgraciadamente, tuve que compartir con los niños. Y… ¿A que no sabéis cual era el acompañamiento? Correcto. Nata montada.

 

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Foto: Bombón de higo sobre espejo de natillas.

 

La ventaja de almorzar en tan recoleto lugar permite caminar pausadamente hasta el minúsculo castillo que hace las veces de Parador Nacional. El que les escribe tiene especial predilección por los Paradores, no se vayan ustedes a creer. Entrar en un Parador es la forma más sencilla de dar un paso hacia la felicidad más terrenal.

 

Así que si ustedes, por un azar del destino, acaban cayendo en la amurallada ciudad de Alarcón no dejen de visitar La Fragua. Eso sí, si tienen niños ni se les ocurra pedir pechugas.

 

Jan Malastrana

 

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