La Pérgola del Puerto de Sagunto: una reyerta de 40 céntimos

Es lo que pasa cuando combinas chiringito veraniego, camareros pseudoprofesionales, cocina pequeña, y centenares de mesas mal atendidas. Los comensales sedientos son una especie de walking dead intentando saltar a la yugular de los camareros desubicados para curar la sed estival con una cerveza que llevarse al gaznate. Todo ello combina más con las ganas de ganar dinero y de aprovechar el verano, que de atender correctamente al que pretende cenar. Más vale hacer caja en mano que comensal volando, deben pensar, aunque se vayan a gastar 10 euros por barba. No es para más. Se me ocurren algunas diferencias con el Celler. Sigue leyendo